Se puede decir que los contratos reales son aquéllos que para que surjan necesitan dos elementos; los cuales son.
la entrega de la cosa (datio rei) y el acuerdo de las partes (conventio), que se refiere a la finalidad de la entrega y va dirigido fundamentalmente, a crear una obligación de restitución a cargo del que la recibe.
Si alguno de estos dos elementos falla, el vínculo obligatorio no surge "si no había acuerdo no había contrato, y si faltaba entrega el acuerdo era nulo."
El Derecho romano conoció cuatro contratos reales, mentados en las Instituciones de Justiniano.
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Según lo mencionado anteriormente las característica común a todos ellos es que el vínculo obligatorio sólo surge cuando tiene lugar la entrega de la cosa, pero tal entrega entraña un contenido diverso según los diversos contratos.
También la finalidad de la entrega es diferente en cada uno de ellos. Mientras en el mutuo se entrega una determinada cantidad de cosas fingibles para que se consuman y se devuelva otro tanto, en el comodato se entrega la cosa para que se use, en el depósito para que se guarde y conserve y en la prenda para garantizar una obligación previamente contraída.
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